Blogs de la opus y afines

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Por Satur, 22 de agosto de 2007


Es el verano un buen momento para levar anclas y perderse por las islas de los blogs que aquí y allá se encuentran en el océano de intelnés. Somos miles de miles. Basta con linkear uno de tus amigos, ir a su lista de favoritos y cliquear a ver qué cuentan por allí… y ése te lleva a otro, y ése a otro… así, hasta el infinito y más allá.

Normalmente los blogs amigos son gente que comentan el tuyo con frases tipo “¡me encanata!”,”¡muy de bueno!”,”¡gracias!”. En los blogs, normalmente, uno se mira, se palpa y se rasca el ombligo; después, mayormente, unos miran, palpan y rascan el ombligo de otros, lo que evoca esas escenas de documentales de la siesta en las que manadas de mandriles se desparasitan solidariamente. Es asín, y asín será.

Viajando viajando llegué a uno que es de la prelatura y a su vera decenas de links amigos, mayormente también de la prelatura. Aquí los comentarios son del tipo “¡me ha chiflado lo que escribes, lo llevaré al examen esta noche!”, o “buen propósito para el día de hoy”, y el superconocido “te encomiendo”, ”encomiéndame”. En general, así a bulto, suenan muy infantiles y algo ñoños, aunque hay alguno que va de charco en charco sin cortarse un pelo, como ese que escribe…

“ ¡Qué tiempos! Hasta que salga un loco que junte a otros pocos como él y se monten una especie de Al-Qaeda católica. Cualquier día podría pasar.
Yo, que soy más ordenado, preferiría una Inquisición activa y operativa. A toda esa canalla perversa la detenía, le hacía inquisición, le daba una horita de potro, la juzgaba-sentenciaba, y la quemaba. Sin solución de continuidad.
¿Que no? ¿Que no lo digo en serio? ¿Que no lo pienso de verdad?
Ja!“.

Con un par. Sin cortarse el tío.

En ocasiones hay broncas, piques y susceptibilidades heridas. Entonces, y sólo entonces, una ira solidaria, como un tsunami, asola tu blog y como piratas con sed de botín asaltan tu página. Es cuestión de aguantar. Atarse al palo y esperar a cruzar el cabo y que las sirenas desaparezcan.

En uno de esos viajes me topé con un blog de un señor que se enfada mucho con un amigo mío porque en su blog hacía unas consideraciones sobre el opus dei. Se enfada “no tanto como quien es del Opus Dei, sino como quien le debe prácticamente todo al Opus Dei (siendo el cuarto de entre mis hermanos, creo que hasta la existencia), me fastidia que se sugiera -digo sugerir por ser benigno- que las instituciones de la Iglesia son “fanatismo de grupo” vestido de “licitud”, especialmente cuando la crítica procede de un católico. Hombre, yo reconozco que tengo unas pulsiones fanáticas bastante considerables, soy apasionado, poco paciente, tengo carácter -y para colmo voz grave-; pero de ahí a que me llamen fanático por el hecho de pertenecer al Opus Dei media un abismo”.

O sea, que está que fuma en pipa. Como el sargento de artillería Highway podría gritar”¡¡¡he bebido más cerveza, he meado más sangre, he echado más polvos y he chafado más huevos que todos vosotros juntos, capullos!!!”.

Mi amigo le contesta y aclara sus dudas. Y el que es del opus dei y le debe prácticamente todo al opus dei le responde con las siguientes consideraciones…

“A tu ¿por qué? un tanto retórico se me ocurre que quizá porque [los del Opus] somos muy susceptibles, o/y porque somos muy corporativistas, o/y porque das una patada y salimos 24 en plan “ya están aquí”, o/y porque queremos tanto a lo nuestro que no soportamos que sea criticado, o/y porque algo de adhesión incondicional acrítica hay o/y porque efectivamente “los trapos sucios se lavan en casa” o/y porque vaya usted a saber. Quizá es materia interesante para reflexionar, aunque tampoco creo que dé para demasiado, y especialmente en determinados espíritus puede que quizá solo sirva para envenenarlos, aunque por supuesto hasta para eso somos libres. De todas maneras, ese tiene su lógica que te pase si te mueves en buena parte en un entorno cercano a la Obra”.

Él se lo dice todo: susceptibles, corporativistas, no soportan la crítica, adhesiones acríticas… Con esos argumentos no necesitan críticos.

Pero sigue el tío… “Es posible que el espíritu de la Obra, encarnado en humanos imperfectos, pueda llevar a algunos (o incluso a muchos, o a la mayoría, qué carajo) al normativismo, al corporativismo, o al ismo que se te ocurra. Como otros espíritus y carismas en el seno de la Iglesia conllevan en esa tendencia original al desequilibrio sus propias perversiones. Y como otros espíritus y carismas fuera de toda iglesia. E incluso te reconozco que hay modos y hábitos en la Obra, que no considero sustanciales, que no son de espíritu, que hay que pulir, cambiar, afinar, como se ha hecho hasta ahora. E incluso te reconozco que habrá modos y hábitos en la Obra que no cambiarán, que a mí no me gustan y seguramente nunca me gustarán, pero no tienen por qué sacarme la bilis. Lo mismo me sucede con la Iglesia. Ahora, yo creo que es importante hacer un gran esfuerzo en tratar de diferenciar lo que no nos gusta de lo que es objetivamente perjudicial para el alma, es decir, algo no querido por Dios. A uno pueden no gustarle los horarios de los centros de numerarios, a uno puede no gustarle que numerari@s y agregad@s usen cilicio y disciplinas, que los supernumerarios tengan que recibir consejos sobre su vida de tíos célibes, que haya un plan de vida extenso o no extenso, que las Administraciones de los centros sea una vocación exclusivamente femenina, que esté previsto confesarse con el cura del centro y hablar con el director espiritual laico con los que a lo mejor uno no tiene confianza... Pero de ahí a decir que es objetivamente perjudicial para todas las almas... No sé, me parece a little unfair”.

¡Pero, bueno, este chico da en la diana!: modos y hábitos que no son de espíritu, cosas que no le gustan y que no cambiarán…

Si alguien se está pellizcando que espere un poco. Hay más. Después de unas largas consideraciones sobre el corporativismo abierto y cerrado, y que si patatín que si patatán, concluye.

“Con la Obra me pasa algo semejante, no en vano es la forma en la que considero que Dios me quiere en la Iglesia. Por lo tanto, yo también pienso en las cosas que me puedan resultar chocantes, que menos me gustan, que me parecen abiertamente erróneas, lo que sea, en modos, maneras, hábitos, “correcciones políticas” (en definitiva cada grupo de personas tiene su propio código moral, su corrección política, sea llevar zapatos castellanos y chinos, o llevar crestas y camisetas del Ché), y digo y actúo en consecuencia. Pero trato de diferenciar el mensaje y el mensajero, la teoría de la práctica, lo sustancial de lo accidental, trato de no hacer casus belli injustamente”.

Ahora sí, ¡a pellizcarse!.

Me parece que la opus con sus blogeros tiene una poblemática muy principal, y que los directores, que muy pobablemente hayan animado a la peña a dar doctrina en la intelnés, están ahora preparando un librito: Instrucción sobre el uso de los blogs en los fieles de la Prelatura. Éste se impartirá en todas las convivencias y cursos anuales.

Y si no, al tanto.

Envío afoto de bloguera amiga y entusiasta.


Bloguera amiga.jpg



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