Balance de noviembre

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Por Nachof, el 1.12.2008


No se me han olvidado los tiempos en los que en la Obra de Dios se nos daba una charla sobre noviembre, el mes tradicionalmente dedicado a los difuntos dentro de la Iglesia. Se trataba de algo obligatorio que debía hacerse en el "círculo breve" (para numerarios y agregados) y de estudios (para supernumerarios). Pues bien, el guión de lo que había que decir en esa charla estaba en un sitio seguro de cada centro, como era dirección y quien dirigía esta reunión tenía que expresar lo que le había sido indicado por los directores. Hoy voy a hacer un balance de cómo viven los del Opus Dei de Madrid la costumbre de visitar los cementerios, donde se encuentran depositados los restos de los que ya han abandonado este mundo. Si dicen los técnicos de la comunicación que una imagen vale más que mil palabras, hoy os aporto una serie de fotografías que fueron tomadas en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena de Madrid el 25 de noviembre de 2008...

El hecho de estar retirado del mundo del periodismo me ha permitido dedicar tiempo a hacer una serie de fotografías a unas cuantas tumbas: las de Fernando Delapuente, Javier Ayesta y Fernando Conesa en la tercera fila a la derecha a la entrada del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena; el nicho de Isidoro Zorzano, uno de los primeros de la Obra en la zona conocida como de los Héroes de Cuba, en proceso de beatificación y canonización; la de Carmen Paniagua, Lola Fisac y Camen Alemany, en la misma zona citada y a unos 60 metros del nicho; y el panteón donde están enterrados varios de la Obra en la zona de ampliación de este camposanto, muy cercano a donde el Papa Juan Pablo II ofició una misa el 1 de noviembre de 1982. Todas ellas figuran con la inscripción de "In pace", con la que se identifican los lugares funerarios del Opus Dei.

Al entrar en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena, se encuentra la tumba en la que están enterrados los restos de Fernando Delapuente, un pintor conocido que se hizo de la Obra en los años inmediatamente posteriores al término de la Guerra Civil Española; Javier Ayesta, que fue director de la Oficina de Información del Opus Dei a finales de los años sesenta y principios de los setenta del siglo XX; y Fernando Conesa, profesor de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. Ese lugar donde ellos están enterrados fue en su día donde estuvieron los restos de los padres del fundador, José Escrivá y Corzán y Dolores Albás y Corzán, hasta que fueron trasladados a la cripta de la sede del gobierno de la prelatura en España, en la calle Diego de León número 14 de Madrid.

En esta tumba pueden leerse los nombres de Fernando, Javier y Fernando con la fecha de los respectivos fallecimientos, y la inscripción "In pace". Durante el mes de noviembre fue depositado delante a sus pies un centro de flores, que el 25 de noviembre aún se conservaba. La lápida, en granito pulido, se encuentra muy bien conservada. De todas las que he visitado es la que reunía unas mejores condiciones en conjunto. Debo aclarar que no he encontrado la tumba que contiene, entre otros, los restos de los numerarios Armando Serrano, Florentino Pérez Embid y Vicente Lombardía en la zona donde están enterrados algunos de los participantes en la Guerra Civil Española, así como del ex alcalde socialista de Madrid Enrique Tierno Galván.

Algún día dije que el nicho que contiene los restos de Isidoro Zorzano tenía una jardinera con flores de plástico, que posteriormente fueron cambiadas por otras de tela. A 25 de noviembre de 2008, las flores de plástico han vuelto a este lugar, solo que acompañadas de algunas flores naturales (unos gladiolos) que ese día ya se habían ajado. En la fotografía pueden observarse restos de hojas y de papeles. En la correspondiente lápida puede leerse la inscripción "In pace" y la fecha de nacimiento y de muerte de este hombre argentino, 13-09-1902 y 15-07-1943. Como puede observarse, no existe buen estado en un lugar que debía ser un sitio de peregrinación y no lo es, aunque la Obra difunda estampas y biografías suyas.

Hasta su muerte, el 31 de marzo de 2005, Lola Fisac Serna era la numeraria más antigua del Opus Dei, pues se había hecho de la Obra durante la Guerra Civil Española. En la reseña de su vida que apareció en "Romana" el boletín oficial del Opus Dei, se omitió toda referencia al hecho de que conoció el Opus Dei gracias a su hermano, el arquitecto Miguel Fisac Serna, uno de los primeros seguidores del hoy San Josemaría, pero al que no se dejó hablar en su proceso de beatificación y canonización y eso que era de los llamados "primeros". En esta tumba también están enterradas Carmen Paniagua y Carmen Alemany, de las que no se más datos. En un relieve puede observarse una imagen de la Virgen del Carmen en bronce y la inscripción "In pace". A los pies, sobre el granito pulido, existe otra inscripción "Vultum tuum Domine requiram", que se puede traducir como "Quiero contemplar tu rostro, Señor".

La tumba de Lola Fisac Serna no tiene ninguna flor en la jardinera allí existente. Si algún/a fiel de la prelatura del Opus Dei ha visitado ese sitio, no se ha gastado el dinero en flores frescas. Se me ocurre pensar es que igual es que ese dinero lo ha destinado a las que se depositan cada sábado junto al sagrario en los oratorios de los diferentes centros. Cuando estuve allí pensé que no se notaba que fuera la tumba de la "hermana mayor" que perseveró hasta el final. ¿Eso es una familia, con "lazos más fuertes que los de la sangre", como le gustaba decir al fundador? Me parece que no.

Finalmente me desplacé a la parte de ampliación del cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. Allí existe un panteón con tejado y cerrado con una puerta. Paseando por el camposanto he visto las tumbas de algunos grupos religiosos, a los que se les exige voto de pobreza, y que poseen sepulturas amplias. El Opus Dei es más que ninguno. Como, según se nos recordó al aprobar lo como prelatura personal, los fieles de la prelatura no tienen votos de pobreza, pero sí deben vivir todas las virtudes incluidas la pobreza, la castidad y la obediencia. Ellos (los opusianos) poseen un panteón en el que son enterradas personas de origen humilde, como el ex carterista --eso decía él-- Paco Uceda, el primer oblato, aunque se le antecedieron como "supernumerarios internos" Paco Navarro y Rafael Poveda. A esto se le debe llamar "labor social".

¡Qué cosas! El Opus Dei dice que vive la pobreza, pero en el cementerio de Nuestra Señora de la Almudena tiene un panteón que le iguala con las familias más ricas y pudientes de Madrid. Los "pobres agregados" del Opus Dei se igualan con los numerarios a la hora de ser enterrados en un panteón, que ya está lleno. Lo que no se me puede olvidar es que muy cerca de ese lugar estuvo enterrado en una sepultura temporal el agregado ciego Manuel Armesto, fallecido en Madrid el 11 de octubre de 1977. La explicación que se nos dio en el centro para no enterrarle en las sepulturas de la Obra fue que su familia "de sangre" no deseaba enterrarle en un sitio de la Obra. Claro, me digo yo, cuando conviene se dice que la Obra es una familia "con lazos más fuertes que los de la sangre" y cuando no, se producen casos como los de Manuel Armesto, que dudo si se reclamaron sus restos al cabo de diez años, porque en caso de no reclamar iban a ir a parar a la fosa común. En el centro donde estaba y al que él pertenecía no se nos dijo nada. A mis oídos no llegó.


Tumba de Fernando Delapuente, Javier Ayesta y Fernando Conesa.jpg

Tumba de Fernando Delapuente, Javier Ayesta y Fernando Conesa.

Detalle del centro de flores a los pies de la tumba de Fernando Delapuente, Javier Ayesta y Fernando Conesa.jpg

Detalle del centro de flores a los pies de la citada tumba.

Nicho de Isidoro Zorzano.jpg

Nicho de Isidoro Zorzano.

Tumba de Lola Fisac, Carmen Paniagua y Carmen Alemany.jpg

Tumba de Lola Fisac, Carmen Paniagua y Carmen Alemany.

Panteón de la Obra.jpg

Panteón de la Obra.


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