Arrogancia vs. prudencia

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Por Jacintaunzue, 17.07.2006


"Lo que no tolera la Obra es que le vaya bien a alguien que ha rechazado la invitación a seguir a Dios, o sea, la elección que la Obra ha manifestado por una persona. La Obra no tolera que le digan que no." (E.B.E.)

Cuando leí esto publicado el viernes pasado, me vino a la memoria otra "perlita" de estas que todos coleccionamos en nuestra memoria.

Había yo dejado la obra dos años antes de estos hechos. Ya me había casado y estaba esperando un hijo. Como no perdí la fe ni el amor a Dios al salir, tenía ganas de retomar la dirección espiritual para seguir avanzando en mi camino hacia Dios contando con la ayuda de un pastor. Y como a los únicos pastores que yo conocía eran los de la obra, a uno de ellos acudí. Lo llamé por teléfono y le pregunté si podía ser mi director espiritual. Me dijo que ningún problema pero que no podía verme en ningún centro... como yo no tenía ninguna objeción quedamos en encontrarnos en cierto lugar de monjas que él usaba para atender confesiones. Allí acudí... le abrí mi alma, le planteé mis deseos de seguir creciendo en unión con Dios y entre varios puntos que tocamos, le comenté cómo me dolía encontrarme con gente de la obra por la calle...: "sabe? cuando yo era de la obra y estaba enferma, empastillada y con mala cara, me cruzaba con esta gente y me saludaban con cariño y comprensión... ahora que estoy curada y contenta, me saludan con tristeza... cómo es posible que estén tristes porque yo me curé? cómo es posible que digan que me quieren y prefieran verme enferma y triste? no lo entiendo..."

Mucho menos entendí la respuesta... "a mí me pasa lo mismo... yo me siento igual cuando te veo... porque estoy convencido de que si te hubieras quedado se te habría pasado lo que tenías y estarías feliz en Casa... pero te enceguesiste con una idea y lo perdiste todo... Te tengo que decir que sigo pensando que vos tenés vocación de numeraria"

Me fui pocos minutos después... no tenía muchas ganas de seguir hablando con él... Al día siguiente me llamó por teléfono: "estás enojada por lo que te dije ayer?"..."no, no estoy enojada... solo lamento que no voy a continuar esta dirección espiritual... entiendo que Ud. repite lo que le enseñaron, pero eso no deja de ser una gran imprudencia en un sacerdote que guía almas.. y por eso, porque Ud. no es prudente no voy a volver... además creo que está equivocado"

Qué gana un sacerdote llenando el corazón de una persona de remordimientos, angustia y culpa? Acaso ese es el camino para volver a Dios? acaso no dijo Dios "yo soy un Dios de paz y no de aflicción"?? Qué relación amorosa de hijo se puede establecer con Dios cuando una persona está sumida en la angustia? y qué reacción se sigue en una persona si realmente cree que traicionó a Dios en algo que es irreparable? (porque la salida de la Obra no tiene vuelta atrás... y menos después del matrimonio y con un hijo en camino) Si él buscaba que yo le creyera (aclaro que no lo hice, no lo hago y no lo haré, porque mis decisiones las he tomado siempre cara a Dios y la paz de conciencia que tengo, eso no me lo quita nadie!)... si yo le creía, cuál sería el camino que habría de seguir?? el arrastrarme toda la vida como un gusano angustiada por no haberle hecho caso al curita en cuestión? Judas se ahorcó... solito... pero me vino a la mente inmediatamente la historia de una amiga con serios problemas familiares (muchos hermanos repartidos por el mundo ya que su familia proviene de los cuatro puntos cardinales... y ahora reside en un rincón muuuy lejando del planeta) Su madre le ha dicho en repetidas ocasiones que tendría que haber sido monja en vez de casarse y tener hijos... el efecto devastador que esto tenía sobre los hijos es algo muy triste... algo que yo no quiero repetir con mis propios hijos...

La arrogancia institucional anuló, en esta historia real, el juico pastoral de un buen sacerdote... y su falta de prudencia lo transforma en un obstáculo para que muchas almas se acerquen de verdad a Dios. De más está decir que nunca más pretendí acercarme a la obra en busca de asistencia espiritual... y ni falta que me ha hecho... hay excelentes personas fuera de la Obra de quienes se vale Dios para hacer su tarea salvífica.



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