Al recién pitado: ¿Qué te dice el corazón?

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Por Daniel M., 6.02.2009


Leí de pasada la carta del “recién pitado como supernumerario”. Y es mi esposa la que me pregunta si voy a decirle algo. Ella está descubriendo, aunque también tiene su propio conocimiento experiencial, como es realmente esta prelatura personal y piensa que desde lo que sé por haber sido supernumerario, podría orientar algo al recién pitado.

Y me resulta díficil. ¿Qué le podría decir?¿O por donde empezar?

Le preguntaría ¿qué es lo que te dice el corazón? Por una parte, nos cuentas “me siento muy bien espiritualmente, me está siendo de gran ayuda el plan de vida y la confesión semanal”.

Si esto es así, es señal de que el trato con Dios por medio de los sacramentos y la oración, vienen bien a tu alma. Por una parte, que vas haciendo lo que Dios quiere, el trato con Él a través de la oración y los sacramentos. Y de forma natural, tu espíritu experimenta lo beneficioso que eso es. Bien, esto no lo dejes nunca. Pero, ¿significa que tienes una vocación determinada al Opus Dei?...

Depende, porque intelectualmente parece que tienes reservas a ciertos detalles que nos cuentas. “Me sorprende que no me habían avisado de algunas responsabilidades que van surgiendo” y “las normas de piedad son más que las que me habían dicho en un principio y eso me atosiga” y “Me dijeron todas las que eran al poco de pitar, pero no antes”. También que “están empeñadísimos en mi centro en que vaya a Roma”. Supongo que al UNIV.

Lo que nos dices es lo que no te gusta del trato que la prelatura te da. Pero hay más de lo que cuentas, y que si te hubieras parado a pensar, habrías descubierto por ti mismo. Hay que mirar a los hechos y no a las sonrisas de buen tono espiritual ni a las bellas palabras.

Hechos. Firmaste una carta, a mano, dirigida al Padre, solicitando la admisión. Esta carta que has creído remitirían al prelado, la ha leido tu numerario, tu director y es más que probable que jamás la lea el destinatario, “el Padre”.

Si la ha leído el Padre –cosa que dudo-, lo cierto es que jamás te ha contestado, ni siquiera para decirte en unas breves palabras por escrito que la ha recibido y que acepta tu petición de incorporación. ¡Toma paternidad espiritual!

A tu carta sólo te han “respondido” con el silencio y con la formación inicial que te ha impartido un numerario durante unos meses, hasta que hagas la oblación. Si llevas poco más de un año, entiendo que ya la has hecho, con dos testigos, leyendo una oración arrodillado. Desde el primer momento, has contraído un contrato espiritual con la Prelatura en la presencia de Dios. Contrato perfeccionado con esa “oblación”. Y, otros, años después, con la “fidelidad”.

Aunque ellos ni se han molestado en explicartelo con claridad, al igual que ni te dijeron que normas había en el plan de vida “antes” de incorporarte. Desconocer el objeto de un contrato lo hace nulo, diga lo que diga la Prelatura. Pues el Derecho no lo inventó el fundador, ya llevaba bastante tiempo inventado. Así que comienzas con un “contrato” nulo tu relación con la Prelatura ¡y fue fundada por un licenciado en Derecho! ¡Y lo dirige un doctor en Derecho Canónico!.

Pero además, ese contrato, ya no dicen ahora que lo sea. Te han cambiado lo que la Iglesia estableció y sigue manteniendo vigente: que tu relación es contractual. Pues no, la prelatura se ha puesto en la silla de la Iglesia y dice que no, que es una declaración… por la que te sometes a la jurisdicción del Prelado. Pregunta, este hecho, que la prelatura sustituya la autoridad de la Iglesia por la suya, o sea, sustituir la autoridad del superior por la del subordinado, redefiniendo las normas establecidas por el superior ¿es honesto? ¿es humildad o no suena más a otra cosa?

Un hecho más: no te han dado la menor constancia documental de ser miembro del Opus Dei. No tienes nada, ni un papel, que diga que eres supernumerario del Opus Dei. Sólo la palabra del cura, o de otro numerario. Palabras que se las lleva el viento. Pero, como expliqué el miércoles a salypimienta, la palabra de una persona particular no basta para afirmar que una relación entre dos personas es cierta. Menos, si una de ellas es una entidad, o sea, lo que se denomina en Derecho, persona jurídica.

Pongo un ejemplo, para aclararlo. Tú podrías decir que tienes el título de Bachiller. Pero luego, para acreditar esa realidad ante ciertos organismos, no basta con que lo digas de palabra. Aunque sea verdad. Tu “verdad” no basta por sí sola, tiene que venir acompañada de otra “verdad”, la “verdad” de la otra parte en esa relación. En el caso del título de Bachiller, es el Ministerio que expidió el titulo quien te “entrega” su "verdad". ¿Cómo? Mediante un documento oficial, el título. Es el título –documento certificatorio del ministerio- el que acredita a cualquier organismo que es verdadero lo que tú dices.

Emplea esto en tú relación con la Prelatura. Es la Prelatura la que tiene que decir que es verdad que tú eres miembro del Opus Dei. Y en Derecho, cuando una persona jurídica o entidad tiene que decir la verdad de algo, lo efectúa mediante un documento con eficacia jurídica. ¿Tú lo tienes? ¿Te lo han dado? ¿Verdad que no?

Has de saber que jamás lo tendrás.

La obra nunca dirá a nadie, en un documento jurídico, sea la Iglesia, o al Estado, que tú eres miembro de “su familia”. Si tú lo dices, es cosa tuya, pero la prelatura jamás dirá en un documento que tú eres miembro. Otra cosa es que desde una página web aparezcan miembros del Opus diciendo serlo. O en la misma web del Opus, pero Internet no es el lugar para acreditar la verdad. Puede serlo para manifestarla, pero no más. Al igual que los tribunales no consideran a los medios periodísticos fuentes creíbles en un procedimiento, tampoco lo es internet. Hay que distinguir manifestar la verdad, de acreditar la verdad.

Pues asi es el Opus Dei ¡vaya familia! Y ¡vaya madre que no reconoce a sus hijos!. Pero, sin duda, te encontrarán explicaciones para justificar esa actitud.

Pero, por muchos hechos negativos y ciertos que podría añadir, lo importante es ¿qué te dice el corazón?

Parece que te dice que sí, que sigas la via de tratar a Dios por medio de la oración y sacramentos. Pero por otra parte, parece que también apunta a que los detalles anteriores no responden a lo que el Señor quiere para tí. Te diré que no parece que hayas realizado un adecuado discernimiento espiritual de tu propia vocación personal. En general, al Opus Dei tampoco le interesa que disciernas mucho, prefiere seleccionar a quienes pueden ser sus miembros y decidir por ellos. Luego, con el tiempo, si no valen, se prescinden de ellos, sea a los 15, 20 o 30 años. Pues la Prelatura se guarda siempre su derecho de prescindir del miembro que ya no les interese; por supuesto, esto tampoco te lo han dicho nunca. Pero es así.

Siento haberme extendido, te diría más, pero sólo te expongo estos pensamientos:

“hay que conocerse y saber lo que se quiere crear en la vida para luego mantenerlo siempre frente a nosotros”.
“Sé coherente contigo mismo. Aprende lo que es auténtico para ti, sé coherente con lo que te importa, para ello hace falta reflexión”.
“Si seguís vuestro corazón, dejáis un legado y os centráis en lo que importa, todo irá bien”.
“No te tomes en serio, no te quedes atrapado en las ideas de tu cabeza; no son lo mismo que la realidad”.
“Si sabes quien eres, tendrás buenos cimientos, si todo en la vida es un misterio, tendrás problemas”.
“Sigue los dictados de tu corazón y conviértete en la persona que quieres ser en este mundo”.
“Para ser coherente contigo mismo, haz lo que esté bien para ti y sé sincero, haz lo que haga cantar a tu corazón”.

No son frases mias, son frases de personas ancianas, entre 60 y más de 70 años, que han recorrido el camino de la vida que tú comienzas. Sintetizan la sabiduría fruto de su experiencia vital.

“Ama aquello que hagas y haz lo que ames”. Amas el trato con el Señor, pero, ¿amas lo que la Obra quiere que hagas y lo que la Obra hace contigo? En cualquier caso, si ves que algunos elementos espirituales de esa institución te sirven de apoyo en tu relación con el Señor y también ves que hay otros que no, que te perjudican… puedes considerar hacerte cooperador. Pero eso también tendrás que discernirlo adecuadamente. Y seguir la sabiduría de los ancianos que te he expuesto.

Mira a ver si tienes vocación a la vida consagrada sin votos pero con promesas (Opus Dei) o a la vida laical sin votos ni promesas (cooperador).




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