A vueltas con la Visita Canónica

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Por Sirdan, 11.02.2008


Desde hace unos días existen varias participaciones en esta web sobre la Visita Apostólica a la Prelatura Opus Dei, y sobe su posible éxito o no.

Existen en esta web canonistas y gente mucho más entendida que un servidor, que como mucho de los mortales soy mucho más simple y directo.

Pero a mi entender una Visita Apostólica no es una cosa rutinaria, en la que el Sumo Pontífice le dice a dos Obispos, anda daros una vuelta por ahí y decidme que pasa. No, la cosa es un poco más complicada. A estas alturas el Vaticano ya es consciente de lo que en realidad es un clamor, los usos y abusos de la Cosa. El tema para el Vaticano no puede quedar así. No puede esperar que le explote el tema y una vez más llegar tarde, ya lo están haciendo, como les ha ocurrido con otros escándalos que hacen mucho daño a la credibilidad de la Iglesia, y produce zozobra a los cristianos de buena fe. Así es que cuando se publica y se decide lo de la Visita Apostólica es por que ya se tiene constancia de que hay cosas que deben de cambiar, que tienen que cambiar, para ver si se puede salvar algo de un tinglado, que el Vaticano, dentro de la prudencia, sabe que no se puede cargar de un plumazo, porque a lo mejor el daño era mayor. (parábola de la cizaña y las espigas, no sea que arrancando la cizaña nos llevemos también “pá lante” las espigas).

Yo a mi entender creo que antes de llegar a la Visita ha habido entre Vaticano y Bruno Bozzi sus tira y afloja. La Cosa no lo tiene fácil por aquello de las maldiciones de Monsen Portillo sobre los que movieran un ápice por lo establecido por el Santo Marques, de manera que Monsen Echevarria no puede hace nada, probablemente tampoco se da cuenta de lo que tiene que hacer, y los que quieren mover algo tienen las manos muy atadas por aquello de las maldiciones.

Lo más probable es que la Visita ya tiene una idea de lo que va a decir, y que la Cosa ha previsto minimizar los daños. Al final se establecerán unos pactos para reconducir el tema (otros hablaran de maquillaje, depende de lo radical que se quiera ser en cada caso). La Jerarquía habrá dado un primer toque de atención, esperando que la advertencia sirva para algo. La Prelatura obedecerá, en virtud de la santa obediencia, ante el Vaticano dará la sensación de sumisión. Ab intra se venderá una vez más el cuento de que “hemos tenido que ceder, sin conceder, con el animo de recuperar” (no me acuerdo si era así) y podrá justificar la reforma necesaria antes de que se les caiga la casa, sin caer en la maldición.

Al final todos contentos, lo digo de verdad, por que si realmente se llega a un cambio y nos quitan la razón a los que pensamos que la cosa no tiene remedio, pues todo sea para bien. Si por el contrario al final todo sigue igual, pues unos años más y el Vaticano tomara otras medidas. Sea como sea, si la cosa cambia para bien, no subsistirá su actual estructura de poder y se reducirá a sus justos términos, si no desaparecerá.

Lo único cierto es que ha empezado el cambio, que aunque no hay que esperar una gran revolución, ni un garrotazo severo del Vaticano, las cosas no volverán a ser como antes, las cosas de palacio van despacio, y en la Burocracia de la Iglesia más.



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