A propósito de lazos y cariño

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Por Mercy, 15.03.2008


El pasado correo de Nachof trajo a mi memoria algunos recuerdos de ese trato tan frío y vacío hacia las personas en la obra. Como todos sabemos siempre hay algún enfermo en el centro, aunque solo sea de un catarro. Alguna vez ya escribí sobre aquella auxiliar a la que cuidaba en mis últimos días en la obra. Es realmente impresionante la capacidad que tienen de pasar por encima de las personas.

El centro era de numerarias auxiliares y desde el salíamos todas las mañanas para administrar los centros chicos, esto lo digo por los varones que en principio no lo saben (je je). Pero en ese tiempo a mi ya me habían recluido a quedarme en casita, pertenecía a la plantilla de la casa. En total nos quedábamos unas seis auxiliares y las enfermas. Cada quien en su respectiva zona de trabajo, claro está, pero al mismo tiempo tenías que estar pendiente de lo que las enfermas necesitaran.

Pues esta mujer necesitaba que se le hiciera todo, ayudarle a bajar de la cama, llevarla a asearse, cambiar curación, poner vendaje, etc. Por supuesto que después de lo vivido y ya con un pie afuera, decidí pasar mis últimos días en la mayor paz posible y en esto entraba el cuidar de esta persona para que no sintiera la "caridad de la soledad".

Pero a las directoras les pareció que me estaba excediendo y que tenía que mantenerme al margen de ayudarla. Solo me alejé una mañana porque cuando asomé la nariz me dijo que no había aparecido nadie para ayudarla y que una de las directoras hasta la había lastimado al moverla. Entonces me dije "que me lluevan las correcciones fraternas, pero de aquí no me mueven"

Lo mismo pasó un tiempo antes, cuando sí podía salir del encierro. Una de las que administraba conmigo sufría mucho de las rodillas y de hecho tuvo que andar con yeso una buena temporada. Pues con todo y muletas iba a la administración y limpiaba, planchaba y todo normal, claro que las demás tratábamos de ayudarle lo más que se podía pero a fin de cuentas todas teníamos mucho que hacer y aunque quisiéramos no podíamos hacer mas. Era una pena verla cargar en sus muletas sus artículos de limpieza y hacer las cosas como si hiciera malabares. Gracias a esos "buenos cuidados" la pierna se le hinchaba mucho y le provocaba mucho dolor.

Lo grave no es el hecho en sí, como madre he pasado por cosas así, levantarte de una cesárea a los dos días para encargarte de tu bebé porque no hay nadie mas que lo haga.

Pero también he experimentado que en cuanto a mis hermanas les ha sido posible se volcaron en cuidados y cariños hacia mi, atenciones de verdaderas madres, de día y de noche para que yo no me preocupara de nada.

Y ese es el meollo del asunto.

Si tanto se habla de que es una FAMILIA CON LAZOS MAS FUERTES QUE LOS DE LA SANGRE" no, no saben lo que dicen.

Yo me alejé de mi casa muy chica. Para mí, mis hermanas eran casi unas extrañas, eran como primas, y sin embargo ahora que estoy cerca de ellas he podido sentir su cariño inmenso, desinteresado, puro, generoso, sincero.

Algo que en la obra no se puede sentir.

Digan lo que digan, pueden decir que se vive la caridad, no se insultan (casi nunca), no se pegan (casi nunca), no murmuran (abiertamente), pero todo es así, frío, gris.

Y podría poner algunos otros ejemplos, pero creo que todos vivimos alguno semejante.

Yo creo sinceramente que, el día que en la obra exista un dirigente capaz de aceptar estas cosas, capaz de decir "señores, estamos mal" entonces podrán hacer realidad todos esos sueños que tienen de ser miles y miles en el mundo entero, de lo contrario seguirán cerrando centros y manteniendo los que les queden con gente deprimida, sola y triste que sueña con llegar al cielo para entonces ser feliz.

Un abrazo a cada uno, especialmente a aquellos y aquellas que dentro y con tanta gente a su lado se sienten solos.



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