A la obra le viene grande la caridad que se vive en la Iglesia

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Por Rafinosa, 13.04.2009


El otro día estuve en el entierro de una amiga de mis padres que ha fallecido tras varios meses en coma. El entierro tuvo lugar en el pequeño pueblo en que nacieron ella y mi madre. Con ocasión del mismo vinieron sus cuatro hijos; uno de ellos ha abandonado hace poco el monasterio del Cister -orden de San Benito- en el que ha vivido como monje los últimos quince años.

Esta persona tiene ya más de cuarenta años, luego ingresó en el convento tras finalizar sus estudios y con un conocimiento de la vida suficiente. A pesar de todo ha considerado que no era lo suyo: nadie le ha presionado, libremente entró y se ha ido cuando y por qué lo ha visto conveniente.

Su Orden paga los seguros sociales -Seguridad Social en España- de sus monjes; no sé exactamente si desde la profesión o desde cuando. A él - afirmaque es regla general con todos los que se marchan- se los van a seguir pagando un año más desde el momento de su partida, para darle tiempo a encontrar trabajo.

Cuando ha salido le han buscado un trabajo de cooperante en una institución de ayuda a los demás; él ha intervenido en el proceso y ha manifestado su gusto por ese empleo. Va a ponerse a mirar otras cosas pero, de momento, no está en paro.

Efectivamente los benedictinos le sacan al opus siglos de ventaja en lo que a existencia se refiere y han podido en ese tiempo profundizar más en el mensaje de Amor que predica la Iglesia. Por otra parte, les veo yo menos agobiados por las cifras y los resultados de su apostolado de lo que lo está la obra.

He conocido también a un sacerdote pasionista que lo ha dejado; un caso más complicado que el anterior por el sacramento del orden y por las circustancias. Su Congregación se ha comportado también con gran señorío y le ha echado una mano en lo que a seguros y necesidades se refiere.

Los propios Legionarios de Cristo, tan tristemente célebres en estos días y con bastantes paralelismos en cuanto a modo de hacer proselitismo y otras obsesiones de las que le conocemos a la obra. Pues bien, los Legionarios suelen contar con personas que han estado en sus seminarios o han pertenecido a su asociación de laicos, para darles trabajo en sus obras de apostolado, si así lo desean.

Me parece que con estas expereincias, pocas, pero personales, y viendo cuál es el comportamiento de la obra con quienes se van dan para sacar alguna conclusión. En vida del fundador no se hizo ningún seguro social a las numerarias auxiliares, mucho menos a quiénes trabajaban de oficiales o directores en los trabajos internos; ahora se hace, en gran medida por miedo a los "marrones" judiciales y -leit motiv del opus- posibles personas que se escandalicen, más que por una auténtica preocupación por las personas y su futuro en la nueva situación. Dehecho, como puede comprobarse en los innumerables testimonios que tratan este asunto, la política es de mínimos por parte de la obra; y si puede ser de nulo es de nulo. En este asunto la vida no va por delante del derecho -en general el opusdei como patrono es para echarse temblar, mucho más cerca de los que pinta Charles Dickens que de la socialdemocracia o la doctrina social de la iglesia- ni han llegado con cien -o los que quieran- años de antelación.

En líneas generales y contestando en parte a un nuevo fichaje de la web, Francisco José (no de Austria-Hungría, el otro, más bien con corte criollo que centro europeo), me parece justo concluir que al opusdei le viene grande la caridad que se vive en la Iglesia de Cristo, donde en general, se pone a la persona individual bastante por encima de otros intereses. Por muy divinos que se pretendan.



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