Años despues de ser numeraria

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Por Madreselva, 22.10.2007


Había oído hablar de las páginas de ex Opus, e inicialmente, me provocaban rechazo. Es fácil dejarse llevar por la crítica cuando el corazón está dolido. Y la crítica remueve los rencores, los odios, las intolerancias... sentimientos que pasan factura y más vale no albergar, pues resultan muy estériles.

Pero al entrar por primera vez, no he encontrado tanto resentimiento como creía (al menos, en lo que he leído). Y sin embargo, me he sentido muy identificada en los testimonios, pues sabía muy bien de que hablaban, y de primera mano, que eran verdaderos.

También fuí miembro numeraria del Opus Dei, durante 6 años. Formo parte de una familia numerosa, en la que todos, conforme alcanzábamos la edad, íbamos haciendonos miembros numerarios: así hasta 5. Todavía 2 hermanos míos están dentro. Como además era "la oveja negra", hasta mi madre que era "super" se echó las manos a la cabeza cuando pedí la admisión, jeje (la pedí por puro desgaste, como tantos).

Y bueno, lo dejé... porque empezaron a salirme teclas rarísimas, de tipo psicosomático, que hicieron que a los 22 se me "encendiera la bombillita" y al menos me planteara que lo mío tenía que ser "ser super", pues eso no podía ser "normal" (ni que decir, que todas las teclas desaparecieron al año). Ahora, con 36 años, me doy cuenta de la irresponsabilidad que supone, por parte de esa institución, plantear de un modo tan agresivo la vocación indiscriminadamente, al margen de la personalidad de cada uno. Me escandaliza la falta de libertad de conciencia, donde el pensamiento "libre" era reprimido y sofocado de mil modos. Y me apena, cuantos años de juventud se nos robaron a tantos, siendo introducidos "como gatos en un garaje", en una vida de responsabilidad y exigencia brutal inapropiada para nuestra edad y casi siempre, para nuestro carácter.

Cuando dejé la Obra, me casé con el primer buen hombre que encontré, se moría de ganas, y me insistió hasta la saciedad: craso error. Mi inexperiencia en relaciones sentimentales era absoluta.Y mi elección de "marido", en esta línea, fué un verdadero desacierto. En mi ignorancia, no tuve la suerte de contar con ningún consejo cuerdo por parte de mi familia. Y mi pertenencia a la Obra, tan anulada en mi libertad interna me encontraba, fué determinante para dar un paso equivocado, abonado por el fracaso inicial de pasar tantos años dentro del Opus Dei (hablando de daños colaterales. Lo que allí tratan como "pelillos a la mar", prácticamente).

En estos años fuera de la Obra, he ganado en perspectiva. Cosa que no es difícil, porque nos tenían como si lleváramos orejeras, con una imagen totalmente distorsionada del mundo real. He conocido a personas muy buenas, y comprendido que la bondad no es patrimonio del Opus Dei (ni de la Iglesia: ¡cuántas sorpresas va a haber en el cielo!). Tampoco la honestidad, la inteligencia, y otras muchas cualidades humanas que admiro profundamente. Actualmente tampoco soy practicante y hay muchos aspectos de la fe católica que me resultan difíciles de conciliar con el sentido comun. Ese que a veces se olvida, y que a lo largo de las historia ha llevado a cometer atrocidades en nombre de Dios.

Y lo que más me apena de todo, es que en el Opus Dei hay miembros que destilan bondad por todos los poros de su piel, y están sufriendo mucho por llevar una vida que no les toca (y ni lo saben). He leído a cerca de la infelicidad y tristeza de las vidas que llevaron algunos/as. Y puedo imaginar cuanta queda escondida y desapercibida, perteneciente tantos miembros todavía militantes (tanto numerarios como super). Pues ese tipo de vida reprimida, cuadriculada y opuesta al desarrollo de la personalidad, no es precisamente, a mi entender, un modelo para casi nadie. Quizá para personalidades muy maduras capaces de darle sentido pleno a este tipo tan concreto de vocación. Pero estos son una minoría en la multitud de sus miembros. ¿Quien asume la responsabilidad de tantos jóvenes, hombres y mujeres, con el carácter sin formar por renunciar a usar la libertad cuando les tocaba?, por ser conducidos como ovejas, mutilando la individualidad y frenando su desarrollo personal. Y quien asume el legado de soledad de tantos ex, que a edades adultas "aterrizan" en un mundo en el que no prepararon su lugar, en angustiosa desventaja con el resto.

Salí de la Obra por las buenas, sin rencores. Y sin embargo, nadie se preocupó de mi. Supongo que era de las que "no interesaban demasiado", y como además no iba por los centros, el interés por mi se volvió nulo (jamás me llamaron, prescritos los 6 meses oficiales de apoyo para "la adaptación") y me quedé completamente sola. Que ironía... "lazos más fuerte que los de la sangre". Que vayan, y le vendan la burra a otra.

Besos chicos y chicas, y si lo estáis pasando mal por tanta movida pasada... deciros que el mundo es precioso y os queda mucho por conocer de vosotros mismos: es el momento de descubrir el camino personalísimo hacia la felicidad, y con un poco de paciencia y muchas agallas, estoy segura de que llegaremos todos.



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