100% anti-evangélicos

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Por Fremitus, 5.12.2007


Queridos amigos, reflexionando estos días sobre la venida en majestad de Nuestro Señor Jesucristo, no puedo dejar de pensar sobre el puesto que ocuparan nuestros queridos hermanos del Opus Dei. No porque me interese mucho su porvenir, sino porque cuando te toca trabajar cerca de ellos, te tocan tanto la moral que es casi imposible olvidarlos.

Ciertamente, la obra fue fundada por el Santo Marqués (cuánto me alegré en la plaza de San Pedro el día de su canonización, sólo me venia a la cabeza: que buena es la Iglesia, si él ha llegado a los altares, ¡cualquiera puede ser canonizado!), sin embargo, sus actitudes, su “espiritualidad” y sobretodo sus actuaciones, ya se ven descritas en el Evangelio por Jesús siempre que habla de los fariseos.

La Obra será de Dios. Ya se sabe, Dios permite un mal para alcanzar después un bien mayor, en este sentido la Obra sería una mortificación interna en este siglo para la Iglesia, una mortificación de aquellas que no eliges, sino que te viene dada, pero lo que cada día veo con más claridad es que a pesar ser de Dios, Dios no es de la Obra, Dios no ha pitado, pues Dios no puede negar-se a sí mismo.

Reconozco que puedo estar obsesionada, pero al meditar cada día el Evangelio, veo retratada la vida de tantos hijos de la obra que me asombra. Y repito, no porque sigan los consejos evangélicos, sino porque dos mil años después, siguen actualizando en su vida la misma vida de los fariseos y escribas tan reprochada por el Señor.

Y alguno me dirá: pero esto no es la Obra, en cualquier colectivo encuentras gente de todo tipo. Es cierto, sin embargo, como buena católica que intento ser, al principio esto me lo creía, pero cuanto más los conozco y cuantos más conozco, no me queda otra que pensar que algún error grabe tienen en su misma raíz y en su manera de formar.

Que no me digan que ha cambiado, sigo viendo (desgraciadamente) los mismos mecanismo de siempre y propios de una secta. Esta misma semana a una chica de 17 años que presentó la admisión con 15’5 y cuando se enteró de lo que significaba lo que había hecho (a posteriori, evidentemente) pidió retirar-se. Os podéis imaginar el discurso de siempre: con Dios no se juega, has dicho que sí y ahora le dices que no, te vas a condenar, para ser feliz tienes que ser de la obra, vas a acabar como tu hermano, hecho un desgraciado, etc. (por cierto, su hermano lo mismo, pitó de numerario, estuvo unos años en un centro y al ver el numero y el grado de locura, enfermedades mentales varias, se marchó. Ahora está felizmente casado, con la carrera acabada y esperando descendencia).

Estoy harta de ver como destrozan a la gente, y encima sin ningún reparo de conciencia, ellos que presumen de tenerla bien formada.

Y hablando de formación, recuerdo aquel Evangelio en donde el Señor explicando el juicio universal dice poner a las ovejas a la derecha y a las cabras a la izquierda según su vida ejercitada en la virtud de la caridad. ¡Cómo les gustaría que ser cabra u oveja dependiera no de la caridad sino de la formación! Pero no nos engañemos, la formación para un católico no es simplemente conocer cuatro normas, tres de ellas sobre la pureza y otra sobre el ayuno eucarístico, sino que es mucho más profunda e integral. Y ellos conocen cuatro normas del Código de Derecho canónico y algo de la Humanae vitae.

Otra cosa que me pone de los nervios es ver cómo por orgullo espiritual se atribuyen características propias de la Iglesia: el ser de casa, somos una gran familia, la Obra es madre, etc. ¿es posible tanta arrogancia junta?

El apostolado ni lo conocen. Realmente no les importa nada la salvación de sus hermanos, lo único que les importa es hacer pitar a alguna de la lista de San José. ¡Pobre Patriarca de la Iglesia, verse enredado en empresas tan poco humanas, tan coaccionadas y tan sectarias! Y el proselitismo no es que les interese para mayor gloria de Dios, sino para mayor orgullo propio!

Lo que más me gusta es ver como hablan de los otros movimientos de la Iglesia. Hay licencia para criticarlos a todos: Comunión y liberación,” bueno, son buenos pero hacen cosas mixtas”; Regnum Christi, “ya se sabe con lo del fundador…”; Camino neocatecumenal, “les falta formación”, etc. Sin embargo, la Obra es inmaculada, sin defecto ni mancha. Todo lo hace bien, y cuando preguntas por alguien que lo ha dejado, ni la conocen, nunca ha existido. Y por no hablar de las parroquias que funcionan bien, cuánto odio, cuánta envidia y cuantos planes paralelos para que nadie vaya allí, no sea que se salgan de la Obra para entrar en la Iglesia católica!

En fin, podríamos seguir pero lo intentaremos otro día. Si esto es de Dios, a mi que me perdonen, no veo ningún parecido con el Evangelio ni tampoco con el Magisterio de la Iglesia que es mucho más extenso que a lo referido a la sexualidad.



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